En el Festival Internacional del Libro y la Niñez de Renca, se premiaron las historias que retrataron la identidad, recuerdos y vivencias de nuestra comuna.
Renca ya tiene sus nuevas historias impresas en la memoria colectiva. Tras semanas de convocatoria en las que recibimos cientos de anécdotas, relatos y recuerdos cotidianos de nuestros barrios, el jurado del Concurso Literario “Renca Cuenta en 132” dio a conocer a los relatos ganadores.
La ceremonia de premiación se llevó a cabo este domingo 9 de agosto en el marco del Festival Internacional del Libro y la Niñez de Renca, donde vecinas y vecinos de todas las edades se reunieron para celebrar el talento local y la riqueza de nuestra cultura territorial.
A continuación, destacamos a las y los ganadores de cada categoría, quienes plasmaron el alma de Renca en un máximo de 132 palabras:
Categoría Adulta:
DESAPARECIERON
En el barrio el silencio comenzó de a poco. Primero desaparecieron los gatos de los techos; después los perros de las plazas. Por la madrugada aparecían pequeñas montañas de despojos: blancos, delgados como ramitas, rotos, astillados, con olor ahumado. Nadie dijo nada. Nadie preguntó. De noche, cuando solo se escuchaban las micros, ellos comenzaron a reunirse. El perro de la botillería, la gata de la esquina, las palomas del cableado. Se hablaban bajito, con el hocico y con la cola. “Se los llevaron pa’ la…” “Desapareció el Cholo” “Dicen que por La fábrica” Esa noche montaron guardia. Ya no iban a permitir que la ausencia fuese silenciosa.
Karina Araya Osses
1° lugar
EL CABEZA E’ CHANCHO
Estudié teatro. Llevo meses sin pega. Camilo escribe: Hay trabajo. Renca llevará a escena la leyenda del Cabeza de Chancho para el día del Patrimonio. Yo seré don Emilio y tú el monstruo. Será en la cueva del cerro. Solo esconderse y asustar. Que nadie llore. ¿Don Emilio, cueva, chancho? De Renca solo conozco el cerro. Investigo al personaje: un niño estigmatizado por su deformación. Lo adoro. Mi tipo de papel. Las funciones son un éxito. Gritos, risas, fotos. En la última, una niña me entrega un dibujo. El cerro hecho con crayones, un arcoiris, el Cabeza de Chancho y ella de la mano. -Todos te tienen miedo por tu carita pero yo sé que no comes niños. Solo te sientes abandonado. ¿Seamos amigos? Nos abrazamos. Debajo de la máscara, lloro.
Javier Díaz Fernández
2° lugar
CERRO NEVADO
Mi madre era pequeñita, con nueve años apenas me sacaba una cabeza de altura, pero tenía una fuerza sobrehumana. Todas las mañanas empujaba su carro de sopaipillas desde las faldas del cerro hasta la Plaza Mayor. Yo la ayudaba cargando las masas y después me iba a clases en el Domingo Santa María. Más de 12 horas estaba ahí friendo sopaipillas y empanadas, lloviera o no. Un día le dije: «Mamá ¿cuándo dejarás de arrastrar este pesado carro?». Ella me respondió sonriendo: «Hasta que en el cerro caiga nieve». Antes de cumplir los 10 años murió por trombosis. El día que cumplí 11 salí de la casa al colegio y el cerro amaneció cubierto de nieve. Caminé con el corazón apretado y un peso invisible en mis manos.
Christopher Cruz Esparza
3° lugar
LA VIRGEN A LA QUE LE CRECE EL PELO
Esta historia comienza en Cerro Navia, cuando era niña de ocho años. Mi madre estaba muy enferma, por lo que fuimos a Renca a realizar una manda a la “Virgen a la que le crece el pelo”. Al llegar a una antigua hacienda, vi a la pequeña Virgen de yeso rodeada de regalos. Tiempo después regresamos y presencié algo impresionante: le lavaban su cabello largo, hermoso y real con agua y champú. Incluso nos regalaron un mechón. Años más tarde me mudé al sector. La constructora no pudo edificar allí por extraños accidentes y fallas en las máquinas; la Virgen no quería irse. Hoy soy profesora y comparto esta leyenda local con mis alumnos para preservar nuestras raíces y conectarlos con la memoria de sus familias. Además, estuvo incluso Manuel Rodríguez.
Anabel Núñez
Mención Honrosa
Categoría Personas Mayores:
OYE CABRO, ¿QUERÍ’ UN SITIO?
Don Manuel me cuenta parte de su historia y de cómo llegó a vivir a Renca en 1971.”Yo vivía en Franklin, en una pieza y trabajaba ayudando a los comerciantes en distintas cuestiones, me crié solo. Yo conocí los cerros de Renca, y partí pa’ allá un fin de semana, llegué a la calle Manuel Rodriguez, que era como campo, pocas casas. Habían unos jóvenes con unas banderas chilenas, que estaban midiendo unos sitios y me preguntaron, oye cabro, ¿ de dónde soy, quería un sitio? Nos falta gente pa’ levantar la toma. Pucha, pensé yo no tengo na’ y respondí: ya’poh, upa chalupa. La toma se llamaba 11 de julio, por la nacionalización del cobre. Estaba contento, instalé la primera verdulera allí. Ahora se llama Villa Manuel Rodriguez. “
Olga Moraga Navarro
1° lugar
LA MAGIA DEL CERRO RENCA
El cerro Renca tiene magia y yo te voy a decir por qué. Cuando era niña vivía con mi abuela y mis primos. También estaba mi tío Manuel, pero todos le decíamos el “tío Flaco”. Después de las lluvias nos llevaba al cerro a buscar callampas, que luego asábamos con mantequilla. Un día nos sorprendió una llovizna y bajamos rápido. El viento comenzó a soplar muy fuerte. Los más grandes saltaron sin problemas, pero yo dudé. Cuando por fin salté, ocurrió la magia: salí volando. Mi tío Flaco alcanzó a agarrarme de las patas y después decía que el cerro quería quedarse conmigo. Hasta hoy sigo subiendo ese hermoso cerro y ahora les cuento esta historia de magia a mis nietos.
Alejandra Henríquez Jopia
2° lugar
OJO POR OJO, OJO POR GOL
Corrían 30 minutos del segundo tiempo,del partido de fútbol, entre los equipos de Unión Parroquial y Deportivo Arauco, en cancha del primero , la que aún mostraba los efectos de la lluvia del día anterior, el balón se encontraba totalmente embarrado. El resultado era un vibrante 1 a 1. El defensor central de Arauco envía un pase largo hacia su N°10, quien corre en busca del balón raudamente, al llegar la pelota al área de Parroquial, el arquero que ve acercarse con peligrosidad al atacante, rechaza con toda su fuerza la esférica , la que impacta de lleno en un ojo del delantero rival, el rebote producido, hace que el balón se vaya dentro de su propio arco . Resultado final es Arauco 2, Parroquial 1 Renca julio 1982
Luis Iturrieta Correa
3° lugar
FIELES GUARDIANES
Matías y sus hermanos corrieron a la casa del Tata Alfredo para pedirle una historia. El Tata le contó algo real que le ocurrió caminando hacia Lo Boza, entre Renca y Quilicura. En una casona desolada encontró el altar de una virgencita de la que decían le crecía el pelo. Llevado por la curiosidad, intentó acercarse para tocarla. En la entrada dormían dos perros enormes que, al verlo avanzar, se levantaron en silencio y se interpusieron sin atacarlo. El Tata entendió que eran sus fieles guardianes; así que, respetando su labor, se limitó a rezar, pedir con fe y retirarse. Al salir, los animales volvieron a recostarse tranquilos. Una historia real que demuestra lo misteriosa y hermosa que es su querida comuna de Renca.
Alfredo David Fariña Aránguiz
Mención honrosa
Categoría Juvenil:
RENACER
Una vez fui a la funeraria Fuenzalida para un velorio de la familia; yo tenía diez años. Recuerdo que mi madre lloraba como nunca, mi padre trataba de consolarla pero ni él mismo aguantaba sus lágrimas. Me asomé al cajón y a través del vidrio logré divisar un rostro idéntico al mío, pero no era yo; era mi hermano con el que compartí vientre y del que mis padres me habían convencido que estaba en casa de nuestra abuela, pero: ¿Por qué decía mi nombre en la placa sobre el ataúd?
Javier Arévalo Aguilera
1° lugar
EL CERRO QUE GUARDA SILENCIO
En Renca, el cerro no es solo tierra y pasto: es quien guarda lo que a veces nos cuesta decir. hace tiempo, una mujer se fue sin dejar rastro y tardaron meses en encontrarla entre sus matorrales; hubo niños que se perdieron y pasaron miedo hasta que alguien los halló. Un hombre, cargado de dolor y culpa, decidió terminar con su vida aquí. dicen que en noches tranquilas, el viento trae ecos de sus voces, como si pidieran no ser olvidados. Nadie sabe todo lo que pasó, pero cada rincón lleva el peso de esas vidas rotas o perdidas. El suelo no juzga, solo sostiene las huellas de quienes estuvieron, y el silencio que queda es también el recuerdo de lo que nos duele a todos.
Dominique Moreno Leviquen
2° lugar
CAMINATA DE AMOR
Hoy, saliendo del liceo, me junté con mi pololo. Mientras íbamos caminando nos pusimos audífonos. Pusimos “Continentales” de Macha y el Bloque Depresivo, justo cuando llegó la 408. Cuando nos sentamos, pasó el tío que vende llaveros y da panes de vida. Cuando nos bajamos, vimos al señor que estaciona autos al lado de la farmacia. Caminando, pasamos al lado del Acuenta a comer unos completos. Mientras comía, lo miré y me miró. Cuando ambos nos sonreímos, me di cuenta de que la verdadera felicidad está en las cosas tan simples como una caminata por Renca con la persona que amas.
Maite Sofía González Torrealba
3° lugar
LA ESTRELLA FUGAZ MÁGICA
Un día estaba caminando cerca de la plaza de Renca. De repente, se prendió una luz en los árboles. Era una estrella fugaz que cayó del cielo. La guardé en la mochila y la llevé a mi casa. Me fui a mi habitación. Mientras tanto, la estrella fugaz empezó a abrirse. Cuando la fui a ver, se terminó de abrir y salió un águila brillante. La cuidé y en la madrugada brilló tanto que la llevé al cerro de Renca. Cuando llegué a la cima, la dejé ahí y volví a mi casa. Ahora, todas las noches me viene a ver por la ventana, en agradecimiento por cuidarla.
Aline Fuentes Zapata
Mención honrosa
Categoría Infantil:
BISABUELA PARA MI
Vengo de las nubes y he venido a inspeccionar la tierra de los de abajo. No me han decepcionado, puesto que el campo de la Renca sigue lindo, he recorrido bastante, incluso subo un cerro donde me topo con un hombre que arduamente busca oro en las noches. Sigo hasta llegar a una cruz, donde descanso y contempló el campo lleno de flores amarillas. Decido bajar al pueblo y vivir en una cómoda casa cerca del río. Después de todo, tarde o temprano, tendría que volver arriba, así que vivo una larga vida, me enamoro, me caso, tengo hijos, cuido a los hijos de mis hijos, regaloneo con los nietos de mis hijos y luego de vivir una linda vida, vuelvo tranquilamente por encima de las nubes; me están esperando.
Gabriel Madrid Muñoz
1° lugar
POR LA VENTANA
—¡Mamá, se robaron la cruz! Cuando las nubes tapan la cruz del cerro, siempre digo eso. Mi mamá sonríe porque sabe que después va a llover. Todas las mañanas me lleva al colegio Juana Atala de Hirmas. Antes acompañaba a mi hermano Martín y miraba el camino desde mi silla. Ahora ese camino también es mío. Me gusta mirar la cordillera, los árboles y las calles que ya conozco. Cuando vamos a otro lugar, pregunto: “¿Por acá nos vamos a mi colegio, verdad?” Siento que Renca me conoce. Primero vio crecer a mi hermano y ahora me ve crecer a mí. Cada mañana miro por la ventana, esperando que otra vez alguien se robe la cruz, porque siempre encuentro algo nuevo en ese camino que primero fue de Martín y ahora mío.
Salvador Gaete Muñoz
2° lugar
EL SECRETO DEL CERRO RENCA
Cada sábado Benjamín subía el cerro Renca por el acceso de Avenida José Manuel Balmaceda. A él le gustaba mirar toda la comuna desde arriba. Esa tarde entre las rocas vio una piedra brillante. Cuando la tocó, escuchó voces antiguas que le hablaron sobre los primeros vecinos, sus sueños y recuerdos. Asustado, guardó silencio y bajó corriendo. Al día siguiente regresó, pero nadie veía la piedra. Entonces, comprendió que esta solamente aparecía ante quienes amaban realmente a Renca y respetaban su historia. Desde ese momento, Benjamín volvió muchas veces, aunque jamás contó el secreto. Prefirió protegerlo porque sabía que si cualquiera encontraba esa piedra, desaparecería para siempre. Años después, todavía subía sonriendo, esperando escuchar nuevamente aquellas voces misteriosas que cuidaban el espíritu del cerro mientras el viento repetía antiguos nombres olvidados.
Agustina Lillo
3° lugar
EL DURMIENTE DEL CERRO
En el día a día siempre observamos el cerro Renca, aunque sea de reojo, pero si lo observamos detenidamente podemos ver que tiene la leve silueta de una persona acostada durmiendo. Cuentan que una noche un hombre que estaba mirando el cerro Renca vio cómo se abrían unos extraños “ojos gigantes” de color azul. Este hecho se esparció por todas partes, tanto, que la gente iba a mirar por la noche el cerro Renca. Hasta el día de hoy se cuenta que el hombre vive atormentado con los ojos azules brillantes.
Florencia Aguilera
Mención honrosa
Agradecemos a cada vecina y vecino que se tomó el tiempo de escribir y compartir sus historias. Todas las obras destacadas serán difundidas próximamente en diversos materiales gráficos para que toda la comuna pueda leerlas.

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