Diseñado junto a más de 7.000 vecinas y vecinos y con una inversión del Gobierno de Santiago que supera los $15.800 millones, el Parque Metropolitano Cerros de Renca avanza en sus obras más esperadas, desde un acueducto que riega el cerro sin usar agua potable hasta senderos para subir en familia, una plaza para la niñez, un espacio para los pueblos originarios y un mirador en la cumbre.
Durante décadas los cerros de Renca fueron una ladera olvidada, un borde de la ciudad al que pocos subían. Hoy son el corazón de la mayor transformación socioambiental de la Región Metropolitana, 207 hectáreas de parque público que acercan áreas verdes de primer nivel a más de dos millones de personas que viven en el norponiente de Santiago.
Este no es un parque pensado desde un escritorio, su Plan Maestro fue diseñado por el Premio Nacional de Arquitectura, Teodoro Fernández, junto a más de 7.000 vecinas y vecinos que dijeron qué cerro querían, y esa voz es la que hoy se traduce en obras concretas de infraestructura, patrimonio, educación y cuidado del agua.
Agua para el cerro sin tocar el agua potable
En plena crisis climática, el parque encontró la forma de crecer verde sin usar una sola gota de agua potable. Gracias a un modelo de economía circular desarrollado junto a DICTUC y la Universidad Católica, se reutilizarán cerca de 70.000 m³ al año de aguas tratadas provenientes de procesos industriales de Coca-Cola Andina.
El agua llega a la base del cerro por un acueducto subterráneo de más de dos kilómetros construido por EBCO y luego se impulsa hacia estanques en altura, desde donde un sistema de riego tecnificado alimentará los más de 80.000 árboles nativos que han plantado más de 40.000 voluntarios. Esa misma agua servirá además como reserva para el combate de incendios forestales.
Senderos para subir en familia
Con financiamiento del FNDR del Gobierno de Santiago, el parque suma más de 3,4 kilómetros de senderos continuos en maicillo, un material que respeta la geografía del cerro y ayuda a frenar la erosión. En el trayecto hay cuatro miradores con sombreaderos y mobiliario para descansar, para que la subida sea segura tanto para quien va a pasear con sus hijos como para quien sale a entrenar.
La explanada del Cerro Renca, un lugar para la niñez y para nuestras raíces
La actual “explanada” concentra dos obras con un fuerte sentido comunitario. La Plaza de la Niñez, de 1.424 m², está pensada para la primera infancia y para el programa educativo comunal Súbete al Cerro, con juegos sustentables, sombra y un anfiteatro al aire libre donde se podrán hacer clases, talleres y ferias.
A su lado se levanta el Espacio de Pueblos Originarios, de 1.820 m², co-diseñado con la Mesa Comunal de Pueblos Originarios. Tendrá galería techada, huerta medicinal y flora nativa, y será el lugar donde se celebren ceremonias como el We Tripantu y el Inti Raymi.
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