Nací en La Florida, y luego de un paso de 4 años viviendo en Rapa Nui volví al continente para seguir mis estudios en el Instituto Nacional. Estudié Ingeniería Civil en la Católica, donde me involucré activamente en proyectos sociales. Convencido de que la mejor herramienta para combatir las injusticias es la organización política, fui electo consejero ejecutivo, primero, y luego Presidente de la FEUC el 2006, año emblemático en el posicionamiento de las demandas por un nuevo sistema educacional para el país. Una vez egresado me integré a la Fundación Un Techo para Chile, y luego asumí como Director Social para América Latina y el Caribe de Un Techo para mi País. En el Techo tuve la oportunidad de visitar todos los países de nuestro continente, trabajando por vincular a quienes hemos sido más privilegiados, los estudiantes universitarios, con las comunidades más excluidas: los campamentos, favelas, asentamientos y pueblos brujos. Fue una tremenda experiencia, donde comprobé que Latinoamérica no es un continente pobre, sino injusto, y que quiero dedicar mi vida a trabajar porque el desarrollo de nuestros pueblos sea medido con la vara de aquellos que han sido más excluidos.

Después del Techo volví a trabajar en educación superior, primero en la UCSH y luego en la Universidad de Chile, donde fui el primer director de la Oficina de Equidad e Inclusión, cuya misión es incorporar la equidad como una condición necesaria para la calidad en educación. El 2013 partí a estudiar políticas públicas en Londres (LSE), y este año regresé a trabajar en el Ministerio de Educación, en los planes de Fortalecimiento de la Educación Pública.

Todas estas experiencias reafirman mis convicciones por una sociedad comunitaria, donde las personas se entienden insertas en un colectivo mayor, y trabajan juntas por mejorar su calidad de vida. Así, el 2011 ingresé junto a más de 150 jóvenes a la DC, incorporándome de inmediato como militante del distrito compuesto por las comunas de Renca, Conchalí y Huechuraba, donde compartí con distintas comunidades de campamentos, todas muy relevantes para mi. Con ellos comprendí que es imposible conseguir los cambios que queremos si no es con organización y participación, desde los territorios hacia el país y no al revés.